Análisis del modo en que pisas, caminas y corres. Diagnóstico del origen del dolor en pie, rodilla, cadera o espalda. Base para cualquier tratamiento ortopodológico.
El estudio biomecánico es la exploración clínica que traduce tus síntomas en datos. Combina exploración manual, observación de la marcha y mediciones objetivas con podoscopio y plataforma de presiones para identificar qué patrón postural está generando el problema. Es la herramienta diagnóstica que diferencia «te duele el pie» de «te duele el pie porque tienes una pronación excesiva del retropié con sobrecarga de la cabeza del segundo metatarsiano».
Sin estudio, una plantilla es un experimento. Con estudio, es una solución concreta. Por eso, todo paciente al que le indico ortesis plantares pasa primero por este análisis. Y muchos vienen ya con una idea («creo que necesito plantillas») y salen con otra («el problema era el calzado y la postura»).
Es además el único protocolo capaz de explicar dolores aparentemente inconexos: dolor de rodilla en alguien sin lesión articular, dolor lumbar que aparece solo al caminar, fatiga inusual de las piernas tras 30 minutos de pie. Muchas de estas cosas tienen su raíz en cómo el pie reparte el peso del cuerpo a cada paso.
El estudio biomecánico no es para todos los pacientes — es para quienes tienen un síntoma con sospecha de origen funcional o postural:
El protocolo completo dura Sin tiempo fijo — dedicamos el que tu caso necesite en una sola sesión. Sales con un informe escrito y un diagnóstico claro. Estas son las fases:
Al final del estudio sales con:
El informe es tuyo. Puedes llevarlo a tu fisioterapeuta, traumatólogo, médico de cabecera o entrenador. Está pensado para integrarse con otros profesionales que cuidan tu salud.
Sí. Sin estudio biomecánico, una plantilla es una conjetura. Cualquier ortesis plantar bien hecha nace de un diagnóstico previo. Si te ofrecen plantillas sin estudio, son genéricas — no personalizadas.
Sí, lo recomiendo. El calzado que más usas (laboral, deportivo, de calle) forma parte del análisis. El desgaste cuenta cómo pisas en realidad, fuera del laboratorio.
Sí, desde los 5-6 años. Antes el pie aún está formándose y la mayoría de «alteraciones» se resuelven solas con observación. En niños más pequeños hago seguimiento sin estudio completo, valorando la evolución de la marcha cada 6-12 meses.
Sin tiempo fijo — dedicamos el que tu caso necesite en una sola visita. Es importante reservar bloque completo: no lo hago en 30 minutos.
No con frecuencia. Se repite si tu peso o actividad cambian significativamente, tras una operación, en el embarazo, o si los síntomas vuelven tras estar bien.
Si el estudio detecta que la causa principal no es biomecánica del pie, te lo digo y te derivo. Mi trabajo es resolver problemas, no vender plantillas a quien no las necesita.
Una sesión y caminas distinto.