Soy Cristina Koziy, podóloga colegiada (nº 838 463 821) y graduada por la Universidad Católica de Valencia. Los cuidados del pie diabético se resumen en tres hábitos: mirar tus pies todos los días, protegerlos con calzado y calcetines adecuados, y consultar pronto cualquier cambio en lugar de esperar a que se pase solo. En este artículo te explico cómo hacerlo, qué evitar y en qué casos conviene acudir al podólogo sin esperar.
Lo que sigue es orientativo y no sustituye a una exploración en persona. Es especialmente importante para personas mayores y para quienes tienen diabetes, porque con la diabetes los pies pueden perder sensibilidad y una lesión pequeña puede pasar desapercibida.
Por qué la diabetes pide más atención a los pies
Cuando la glucosa se mantiene alta durante mucho tiempo, pueden verse afectados los nervios y la circulación de los pies. La neuropatía diabética en los pies (el daño en los nervios) hace que notes menos el dolor, el calor o el roce. La circulación reducida hace que las heridas tarden más en cerrar.
El resultado práctico es sencillo: una ampolla, un roce del zapato o una grieta pueden no doler y, aun así, empeorar. Por eso la prevención y la revisión periódica son la parte central de los cuidados del pie diabético, más que el tratamiento de una lesión ya avanzada.
Cuidados del pie diabético: la rutina diaria

Revisa tus pies cada día
Revisar los pies a diario te permite ver a tiempo lo que quizá no notas. Dedica un minuto, con buena luz, a mirar el empeine, los lados, la planta, los talones y los espacios entre los dedos. Si no llegas a verlos bien o tu vista es limitada, pide a alguien de confianza que lo haga o usa un espejo. MedlinePlus recomienda buscar piel seca o agrietada, ampollas, heridas, cortes, enrojecimiento, calor, hinchazón y zonas duras.
Lávalos y sécalos bien

- Lávate los pies a diario con agua tibia y jabón suave. Comprueba la temperatura con la mano o el codo, porque con menos sensibilidad el agua demasiado caliente puede pasar desapercibida.
- Sécalos con toques suaves, sobre todo entre los dedos.
- Hidrata la piel seca, pero no pongas crema entre los dedos.
Calzado y calcetines para diabéticos

- Elige un zapato cómodo desde el primer día, con espacio para los dedos. No compres calzado ajustado pensando que «dará de sí».
- Antes de ponértelo, mete la mano dentro para comprobar que no hay piedrecitas ni costuras que rocen.
- Estrena los zapatos poco a poco: MedlinePlus sugiere empezar con una o dos horas al día.
- Usa calcetines limpios y secos cada día, sin costuras gruesas ni gomas que aprieten. La Clínica Universidad de Navarra aconseja fibras naturales y colores claros, que facilitan ver una mancha de sangre o secreción.
Cómo cortar las uñas con diabetes
Si ves bien y conservas la sensibilidad, puedes cortarlas rectas, sin redondear las esquinas, después de ablandarlas con agua tibia. Si las uñas están gruesas o cambiadas de color, si tu vista es limitada o si has perdido sensibilidad, es mejor que las trate un podólogo. Sobre el corte recto hablo con más detalle en mi artículo sobre la uña encarnada y qué hacer.
Qué no hacer nunca con un pie diabético

- No andes descalzo, ni en casa ni en la playa o la piscina. Una superficie caliente o un objeto pequeño pueden causar una lesión sin que lo notes.
- No uses bolsas de agua caliente ni mantas eléctricas, y no acerques los pies a las estufas para calentarlos: con la sensibilidad reducida es fácil sufrir una quemadura.
- No uses callicidas, ácidos ni parches medicados para durezas y callos. Están pensados para piel sana y pueden dañar la piel que rodea la dureza.
- No cortes tú mismo callos, durezas ni el borde de una uña clavada con tijeras, cuchillas o alicates.
- No trates una herida por tu cuenta con remedios caseros ni la dejes «a ver cómo evoluciona».
- Si fumas, intenta dejarlo: el tabaco reduce el riego sanguíneo de los pies.
Si tienes durezas o callos, lo habitual es que los trate un podólogo. El Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos (CGCOP) publica además material informativo para pacientes con diabetes. Puedes ver cómo trabajo en la página de quiropodia.
Señales y síntomas del pie diabético: cuándo no esperar

Si tienes diabetes, eres una persona mayor o tienes problemas de circulación, no esperes a que una molestia «se pase». Esta tabla resume qué observar y cómo actuar. Es orientativa y no sirve para diagnosticarte.
| Qué observas | Qué hacer |
|---|---|
| Herida, ampolla o grieta que no mejora en pocos días | Pide cita con el podólogo o tu médico cuanto antes. No la trates por tu cuenta. |
| Enrojecimiento, calor o hinchazón en el pie o el tobillo | Consulta pronto, aunque no duela. |
| Cambio de color (rojizo, pálido o azulado) o un pie claramente más frío o más caliente que el otro | Consulta pronto: puede estar relacionado con la circulación. |
| Hormigueo, ardor, adormecimiento o pérdida de sensibilidad | Coméntalo en consulta: es lo que hace que las lesiones pasen desapercibidas. |
| Uña encarnada o muy gruesa | No la manipules; pide cita. |
| Pus, mal olor, fiebre, malestar general o rojez que se extiende | No esperes a una cita rutinaria: acude a tu médico o a urgencias el mismo día. |
¿Cuándo ir al podólogo si tienes diabetes?
Lo ideal es acudir antes de que haya un problema. MedlinePlus indica que un profesional sanitario debería explorarte los pies al menos una vez al año, y cada tres a seis meses si ya ha habido una úlcera. En mi consulta suelo recomendar una revisión cada dos meses, que ajusto según tu nivel de riesgo. En la práctica, la frecuencia depende de tu riesgo, y es algo que se decide tras la exploración.
Pide también cita, sin esperar a la revisión programada, si:
- notas cualquiera de las señales de la tabla anterior;
- tienes durezas, callos o uñas gruesas que no sabes cómo manejar con seguridad;
- el calzado te roza o notas que tu pie cambia de forma;
- no puedes revisarte los pies por tu cuenta.
Cómo trabajo el pie diabético en consulta
Cuando alguien busca un podólogo para diabéticos, lo que más necesita es prevención: detectar a tiempo lo que no ve ni nota. En mi consulta, la revisión suele incluir:
- Valoración vascular: pulsos, temperatura y color de la piel, con apoyo de Doppler.
- Valoración neurológica: pruebas de sensibilidad al tacto, a la temperatura y a la presión.
- Revisión de piel y uñas: durezas, grietas, hongos, heridas y uñas gruesas o encarnadas.
- Calzado y marcha: dónde se concentra la presión y qué roces genera el zapato. Cuando procede, valoro plantillas personalizadas.
Además te explico cómo revisarte los pies en casa. Si te cuesta desplazarte, también hago visitas a domicilio en Valencia y alrededores. Todo lo que ofrezco en estos casos está en la página de pie diabético.
Cómo prevenir el pie diabético en el día a día
Los cuidados del pie diabético no tienen que ser perfectos: lo que hace falta es constancia. Mirarse los pies cada noche, llevar un calzado adecuado y consultar a tiempo ayuda a evitar buena parte de los problemas. Si dudas, consulta: es mejor una visita que parezca innecesaria que una herida sin atender. Para pedir cita, puedes escribirme desde la página de contacto.
Preguntas frecuentes
Los básicos son revisar los pies cada día, lavarlos con agua tibia y jabón suave, secarlos bien entre los dedos, hidratar la piel seca y usar calzado cómodo con calcetines limpios. También conviene no andar descalzo y consultar cualquier cambio sin esperar. Son pautas generales que no sustituyen una exploración.
Los más habituales son hormigueo, ardor o pérdida de sensibilidad, heridas o ampollas que tardan en curar, cambios de color, hinchazón, enrojecimiento y calor. A veces no hay dolor. Si notas alguno, consulta pronto: solo una exploración puede valorar qué ocurre.
En mi consulta suelo recomendar una revisión cada dos meses, que ajusto según tu riesgo tras la exploración. Como referencia, MedlinePlus indica al menos una revisión al año, y cada tres a seis meses si ya ha habido una úlcera. Pide cita antes ante una herida que no mejora, un cambio de color o pérdida de sensibilidad; si hay pus, fiebre o rojez que se extiende, acude a tu médico o a urgencias el mismo día.
Puede hacerlo si ve bien y mantiene la sensibilidad: tras ablandarlas con agua tibia, se cortan rectas y sin redondear las esquinas. Si las uñas están gruesas o cambiadas de color, si ve poco o ha perdido sensibilidad, es mejor que las trate un podólogo.
Un zapato cómodo desde el primer día, con espacio para los dedos y sin costuras que rocen, junto con calcetines limpios, secos y sin gomas apretadas. Estrena el calzado poco a poco y revisa su interior antes de ponértelo. Un podólogo puede valorar tu caso concreto.
Porque los ácidos y las cuchillas pueden dañar la piel sana y, con menos sensibilidad, la lesión puede pasar inadvertida. MedlinePlus recomienda que los callos los trate un podólogo y no usar parches medicados ni cortarlos en casa.
Fuentes
- MedlinePlus: Cuidado de los pies en caso de diabetes
- MedlinePlus: Exámenes y chequeos para la diabetes
- Clínica Universidad de Navarra: Cómo debe cuidar sus pies una persona con diabetes
- Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos (CGCOP): material para pacientes sobre pie diabético
Dra. Koziy · Podología
Consulta: Centro Médico Almenara, Carrer de la Serra d’Espadà 4, 12590 Almenara (Castellón). Visitas a domicilio en Valencia y área metropolitana.
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Más información sobre el tratamiento: pie diabético en Valencia: revisión y prevención.